La EP Adquirida o secundaria se manifiesta después de un periodo normal de control de eyaculación y tiempo que aparece de manera gradual o repentinamente en algún momento de la vida. Puede estar vinculada a enfermedades endocrinas (como hipertiroidismo) o urológicas, condiciones anatómicas (como frenillo corto, hipersensibilidad del glande, fimosis, etc.), problemas neurológicos, psicológicos o de pareja, experiencias sexuales traumáticas o bien a efectos secundarios de ciertas medicaciones o consumo de drogas.

Por ejemplo, la prostatitis (una inflamación de la glándula prostática o próstata) puede ser un factor de riesgo para la EP. Tratar la prostatitis, (ej. Con antibióticos) normalmente restablece el patron normal eyaculatorio en los pacientes, mientras que una prostatitis sin tratar puede intensificar el problema a largo plazo.

Un tipo de EP Adquirida es la llamada EP Situacional, la única que no ocurre siempre (casi siempre) pero solo con una pareja. En estos casos, es muy probable que se deba a problemas psicológicos relativos a la situación, la pareja u otras circunstancias.

 

Referencias
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