Para una mujer, el deseo sexual y la excitación dependen de muchos factores. Entre ellas están las emociones, la ternura y la atención depositada en la experiencia al completo, incluyendo la fase preliminar. El hombre debe aprender a compartir y participar en este viaje de mútua satisfacción, especialmente durante la “primera vez”, que es una de las experiencias más importantes en la vida de un hombre. Desde que el tema es tabú, no estamos nunca del todo preparados para afrontar todo lo que supone esta primera vez. Sin embargo, dominar las emociones y los preliminares sexuales son “técnicas” esenciales para satisfacer a los dos miembros de la pareja.

Cuando el día de la primera vez se acerca y llega el momento, se ponen muchas expectativas en él y al final acaban desvaneciendo. Y es que la ansiedad de la primera vez no es sólo cosa de hombres. Las mujeres también la manifiestan preocupadas por vivir una experiencia dolorosa de la que serán incapaces de disfrutar o simplemente por no cumplir las expectativas. En el caso de los hombres, comparten preocupaciones siendo idénticas y distintas al mismo tiempo: ¿estará capacitado para satisfacer a su pareja? La ansiedad producida por esta primera vez puede perjudicar a la erección y/o al control de la eyaculación, causando así una eyaculación precoz.

La necesidad de demostrar a uno mismo y a la pareja que se está preparado  influye a la hora de disfrutar del sexo libremente. Hay gente que se centra únicamente en el momento de la penetración y el orgasmo (especialmente el suyo propio), olvidándose por completo de la otra persona. En el sexo, la planificación, las preferencias y las necesidades son muy personales. La capacidad de coincidir en todos estos puntos es una habilidad que se gana a través de la experiencia. Sin embargo, durante la primera vez es posible conseguirlo si se evita tomar la posición dominante y en su lugar se desarrolla la habilidad para escuchar los sentimientos, necesidades y señales de la otra persona.

En el hombre, el orgasmo coincide con la eyaculación mientras que en la mujer coincide con la contracción repetida de las paredes de la vagina. Para la penetración, tanto los genitales del hombre como de la mujer, tienen que estar lo suficientemente excitados. Para facilitar la penetración, la vagina debe estar lubricada y expandida, mientras que el pene debe estar rígido y mantenerse. La fase preliminar es una vía para alcanzar el máximo estado de excitación y descubrir el cuerpo de la otra persona, contribuyendo así un mayor placer sexual. Las zonas erógenas varían de una persona a otra y cuanto mayor sea la confianza en ayudar al otro, mayor es el entendimiento para conocer cómo satisfacer a la pareja. Por esta razón, es importante dedicar tiempo a la exploración del cuerpo de uno mismo así como el de la pareja. Sin barreras.

 

Referencias
  1. Carpenter LM. Gender & Society 2002;16(3):345-365.

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