Una buena salud sexual es el resultado de un complejo vínculo de factores sociales, relacionales, psicológicos e incluso médicos. En un ambiente controlado por un médico o sexólogo, incluso el uso de juguetes sexuales puede ser de gran ayuda para promover el bienestar sexual y la armonía de una pareja. Un estudio realizado a 12.000 hombres y mujeres de 27 países de todo el mundo, reveló que alrededor de la mitad de los encuestados no está satisfecho con su vida sexual. Los hombres querrían mejorar sus erecciones y las mujeres mejorar los intervalos de orgasmos durante el coito. Así pues, ¿cómo deben llevarse a cabo estos cambios? Distinto a los tratamientos con fármacos o la ayuda de un psicólogo, algunos estudios científicos defienden que el uso de juguetes sexuales puede mejorar la química sexual siempre que este tipo de utensilios se utilicen con la pareja y no para reemplazarla.


Una encuesta realizada en Internet a 2.000 mujeres americanas entre 18 y 60 años reveló que el 52,2% había utilizado un vibrador al menos una vez. Pero ¿cuáles son los beneficios de su uso? Ayuda a uno mismo a conocer su propio cuerpo así como sus preferencias sexuales, por lo que el placer se consigue más rápidamente. Asimismo, la confianza en uno mismo aumenta mientras que la aportación durante el acto sexual mejora considerablemente. En este sentido, son especialmente las mujeres que experimentan ansiedad durante el sexo las que a menudo alcanzan un orgasmo vaginal utilizando un vibrador.


De igual modo, los accesorios sexuales masculinos utilizados para facilitar y mejorar la erección (aparatos como bombas de pene, bandas constrictivas, humidificadores y/o lubricantes) se han empleado en tratamientos contra desórdenes sexuales. En una pareja, el hombre también puede beneficiarse del uso de un vibrador. De entre unos 1.000 hombres de 18 a 60 años, menos de la mitad de los encuestados (44,8%) confesó haber utilizado un vibrador alguna vez en su vida. Este tipo de hombres mostraron una mayor atención a la salud de sus órganos sexuales y fueron capaces de incrementar su erección, orgasmos y deseo sexual.

 

Referencias
  1. Mulhall J, et al. J Sex Med 2008;5:788-795.
  2. Jannini EA, et al.  J Sex Med 2012;9:2994-3001.

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