El impacto de la EP en la mujer
. La salud y la satisfacción sexual son muy importantes para el bienestar y la calidad de vida de una persona, así como para mantener una buena relación con la pareja. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que "tener una vida sexual buena, segura y satisfactoria" es un aspecto clave para la raza humana
 
Existen estudios que demuestran que muchas mujeres, a pesar de llegar al clímax durante el sexo, no creen gozar de una vida sexual plena. Una insatisfacción de este tipo puede ser la causante de sufrir falta del deseo sexual, menor excitación e incluso dificultades para alcanzar el orgasmo o insatisfacción al hacerlo, convirtiéndose en un ciclo “vicioso” vinculado en este caso a la función sexual. En algunos casos, dicha falta de contentamiento puede ocurrir, por ejemplo, si la pareja sufre alguna disfunción sexual tal como trastorno eyaculatorio, en particular, eyaculación precoz (EP).

En el caso de que la pareja sea un hombre con EP, la mujer experimenta más problemas sexuales. Todos los componentes de la actividad sexual (como el deseo, la excitación y el orgasmo) se deterioran significativamente, disminuye la satisfacción en general mientras que aumenta la angustia y las dificultades interpersonales que acontecen.

El impacto de la EP en la pareja. Tanto para los hombres que sufren EP como para sus parejas, la falta de control les conduce a la insatisfacción, a la sensación de que algo les falta en la relación, dañando así su intimidad. En otras palabras, la eyaculación precoz genera un desequilibrio en la relación de pareja, creando confusión y malestar.

Algunas de las prácticas o soluciones a las que deciden recurrir los hombres para solucionar la eyaculación precoz en realidad pueden incluso empeorar la situación.  Por ejemplo, el hecho de centrar toda la atención en intentar retrasar la eyaculación disminuye la sensación de intimidad entre la pareja. Por otra parte, las estimulaciones interrumpidas como las técnicas de parada y arranque' afectan a la satisfacción sexual de la mujer. Debe evitarse el consumo de alcohol o drogas para intentar tratar la PE ya que, aparte de su inefectividad, éste está vinculado a otros riesgos clínicos.  

"Grupos de edades" y la opinión de las mujeres. ¿Existen diferencias en la percepción de la EP y la experiencia que tienen las mujeres en función de la edad de la misma?  No, no hay ninguna evidencia sólida. La experiencia clínica, aparte de escuchar a las mujeres, sugiere que:

  • Las parejas jóvenes y con menos experiencia pueden aceptarlo, al menos a corto plazo, si su satisfacción no se ve repercutida por completo. Sin embargo, si el placer de la mujer se ve claramente afectado, en la mayoría de los casos deriva en insatisfacción, frustración y hasta enfado, junto con pérdida progresivo de deseo.
  • En las relaciones amorosas, independientemente de la edad, las mujeres tienden a no plantear el tema para evitar humillar a la pareja e incluso, de forma consciente o inconsciente, focalizar la relación más hacia la intimidad emocional, los objetivos de vida compartidos, el cuidado de los niños o aficiones gratificantes. Estos casos suelen funcionar solo a largo plazo y si la mujer es poco o incluso inactiva sexualmente, ya que hacen que el problema de la pareja signifique eludir también sus propios problemas,  deficiencias o limitaciones sexuales.  En otros casos, las mujeres son más proactivas y tratan de resolver el problema. En un principio, plantear y afrontar el problema, dependiendo de la actitud del hombre, suele conducir a encontrar la solución o a diagnosticar una enfermedad crónica.
  • Las mujeres experimentadas de cualquier edad y que disfrutan del sexo no aceptan tener una pareja con EP a largo plazo, a menos que disfruten de otras ventajas de la relación (amor, condición social, carrera, dinero, vivienda, protección, hijos...). En este caso, mantienen una relación pero es posible que recurran a buscar su propia satisfacción sexual al margen de su pareja, a explorar nuevas opciones con la pareja o incluso en otro lugar.
  • Las mujeres postmenopáusicas, que no se someten a una terapia de reemplazo hormonal (TRH) y pueden padecer falta de apetito sexual (el 48% de las mujeres postmenopáusicas se ven afectas por ello), menor excitación y sequedad vaginal; puede que reaccionen de forma positiva frente a la EP. Muchas de las mujeres que se encuentran en esta etapa perciben el coito como un deber marital, así que el hecho de que su pareja padezca EP hace que el tiempo de penetración se vea reducido y supone un alivio para ellas. En el caso de la eyaculación precoz adquirida, si el hombre es capaz de tener un control de la eyaculación, la respuesta de la mujer puede ser muy distinta. En las relaciones amorosas, la eyaculación precoz adquirida suele preocupar a la mujer en mayor medida y es ella la que insta a la pareja a solicitar ayuda profesional.

 

Referencias
  1. United Nations. The Right to Reproductive and Sexual Health.
    http://www.un.org/ecosocdev/geninfo/women/womrepro.htm
  2. Graziottin A. “Sessualità e fisiopatologia sessuale” in: Zanoio L, Barcellona E, Zacché G. (a cura di), Ginecologia e Ostetricia; Elsevier Masson, Milano 2007; pp:165-96
  3. Graziottin A. Althof S. J Sex Med 2011; 8 Suppl 4:304-9.
  4. Patrick DL, et al. J Sex Med 2005;2(3):358-67.
  5. Giuliano F, et al. Eur Urol 2008;53(5):1048-57

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